martes, 15 de mayo de 2012

Muerte de Carlos Fuentes sacude a la patria de la ñ: Conaculta

15 de Mayo, 2012

A través de un comunicado de prensa, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), externó su pesar por la muerte de Carlos Fuentes, a quien despidió con un "Adiós, Maestro".

Apenas ayer, la Universidad de las Islas Baleares de España concedió un Doctorado Honoris Causa, gracias a su obra literaria, al escritor Carlos Fuente, recuerda el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), al tiempo que lamenta su fallecimiento ocurrido esta tarde.

A través de un comunicado de prensa, y sin detallar la causa del deceso, la dependencia recordó que el autor de "Cambio de piel" fue merecedor de múltiples honores entre los que se encuentran el Premio Cervantes, otorgado sólo a tres mexicanos más (Octavio Paz, Sergio Pitol y José Emilio Pacheco) y el Premio Príncipe de Asturias.

El documento cita que la titular de Conaculta, Consuelo Saízar expresó, a través de su cuenta Twitter, sus condolencias al declarar: "Carlos Fuentes ha muerto en su México. Su ausencia sacude a la patria de la ñ. Gracias por sus letras y su pensamiento. ¡Adiós Maestro!"

Entre los numerosos premios que recibió se encuentran el Internacional Alfonso Reyes, 1979; Rómulo Gallegos, 1977; Premio Cervantes, en 1987; el Príncipe de Asturias en 1994. En 2009 le fue otorgada la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Fue nombrado miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua en agosto de 2001. Además obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes, 2009. En 2011 obtuvo el Premio Fomentour de las Letras en reconocimiento a toda su obra; y en octubre del año pasado recibió el doctorado Honoris Causa por parte de la Universidad Michel de Montaigne Burdeos 3.

Maestro Carlos Fuentes 1928-2012


lunes, 14 de mayo de 2012

Instructivo de vida.


Ahora cada individuo saca sus respectivos reglamentos del día. Incluso autoescoge por el miedo a lo ajeno; lo que jamás será nuestro; lo apreciablemente prohibido. Hemos colocado cuidadosamente los pasos necesarios para nuestras vidas. Alzamos la mano de mayor uso, la colocamos frente a un cajón; sacamos los papeles más largos, estrechos; copias en millares, asegurándonos que sean exactamente iguales. Sin fallo alguno. Tomamos el lápiz mental, se suelta la mano del im-pensamiento crédulo, y vamos trazando las líneas y números perfectamente  estructurados.  Los instructivos más firmes, fortificados contra las incertidumbres.
            ¿Qué pasa después de que ya no se tiene que contabilizar?, ¿después convertirse en enunciados numéricos? Aún podemos fallar las cuentas. El jamás no es tarde, siempre llega más temprano; interponiéndolo brusca y ferozmente en nuestro bios. El ahora puede que sea muy tardío, cuando se le antepone una barrera invisible, pero siempre suntuosa. Nos interrumpimos con el tiempo; desdeñamos las listas extensas de una vida que nunca quisimos.
            ¿Qué pasa cuando se retira el reloj de mano?, se satura y empequeñece el cuerpo  ante nuestras infatigables ganas, por volver todo un número más que tiene que recorrer  las manecillas en su rutina diaria. Nos convertimos en nuestras vitrinas vacías, señalando las ausencias, los fallecimientos, los nacimientos; dejándolo todo a un par de fechas, teniendo miedo de alojar cosas al baúl de los recuerdos. Tememos a los posteriores recuerdos fallidos. Nos anuda el cuello frente a frente. Tomamos la preferencia de colocar suavemente días y horas en un esquema impensado.

            ¿Qué pasa cuando se olvida el tiempo? ¿Cuándo supimos lo que era no ser nada? ¿Siempre o nunca? ¿Hasta cuándo nos atreveremos a tirar los instructivos de vida a la basura? 


Jal P.V.  

miércoles, 9 de mayo de 2012

Voces pasadas

Rayos y truenos resuenan en la lejanía. Te dispones
a maquillarte y a ponerte hermosa. Todos admiran
tu belleza, y todas la envidian; es un simbolismo
místico, es un conjuro solitario con luces y llamaradas
tenues.

Te admiro el cabello que te escurre como dos
lenguas de fuego por encima de los mares tempestuosos
y salvajes. Tu mirada, ¡Oh! Dulce mirada, tan
profunda; repleta de vida, porque vida es lo que
proporciona a todo aquel que mira fija y calladamente.

Vida envenenada, agua corrosiva, dañina pero
cristalina y pura. Son palabras sueltas a los cuatro
vientos; murmullos complejos de rara tesitura.
Son voces olvidadas, calladas, ocultas en lo más
recóndito de tus pensamientos.

Consultas la hora y te das cuenta que es tiempo
de partir. Apresúrate mujer, que el tiempo vuela.
Solo faltas tu; toda vestida de blanco, postrada
en el altar en el que un día te juré amor...

Matius

jueves, 3 de mayo de 2012

Tres meses, bienvenido seas Mayo

Un agradecimiento a todos los que vienen a dar una ojeada a nuestro pequeño espacio. Esperamos seguir compartiendo por mucho tiempo más nuestros más profundos pensamientos y locuras.

¡Un saludo a todos!¡Gracias a todos! ¡Muchas gracias!

Jardín de Hormigas

miércoles, 2 de mayo de 2012

Tiempo pasmado.


Agonizante, el día, raspando el cristal de la ventana, el desliz invisible de la sangre sobre la piel erizada en una sorpresa de tensión, la voz eléctrica y mecánica del aparato inmóvil sobre la mesa del cuarto, luego un tiempo detenido, el viento suspendido en la atmósfera de la tarde y unas pupilas contraídas por la luz.
Una llamada anónima a las siete, una llamada completamente vacía.
Larrón

martes, 1 de mayo de 2012

Ellas soñaban.


Anoche desperté, me desperté
Era media noche, estaba a oscuras
No había dormido más de dos horas
Algo me incomodaba bastante
No era mi cama, pero me levanté
Se oía música, notas volando
Se podían ver, se podían tocar
Y pronto descubrí que no era yo
La que soñaba, yo no soñaba
Eran ellas, las que volaban
Las notas soñaban, ellas soñaban
Soñaban conmigo, tal vez conmigo
La melodía sonaba, pero no soñaba
Las notas soñaban, sólo ellas lo hacían...
Mientras volaban, rebotaban
Rebotaban y volaban sonrientes
Disfrutaban sonar sin detenerse
Soñaban con hacerse escuchar
Pero sólo eran oídas, no escuchadas
Soñaban con ser escuchadas
Y no sólo un reflejo de la ignorancia
La notas soñaban, ella soñaban
Que no eran un reflejo superficial
Sino una puerta a la verdad
Ellas soñaban, sólo las notas...
Nosotros ya no soñamos, no soñamos.
~Nath

El baúl de los recuerdos

Los grandes de la Literatura Mexicana

Ignacio Manuel Altamirano
Juan José Arreola
Juan Rulfo y Juan José Arreola
Carlos Fuentes
José Emilio Pacheco
Juan Rulfo
Juan José Arreola y Juan Rulfo
Carlos Fuentes
José Emilio Pacheco