miércoles, 23 de mayo de 2012

Carta sin remitente

"Las cosas invisibles necesitan encarnarse, las ideas caen a la tierra como palomas muertas."
  Julio Cortázar

La lechuza blanca, la nueva vereda en una calle dividida en dos. Animal pálido cargado de libros. En una sola carta logró propinar algunos de los problemas que ya venían en libros. Los suyos que, muy anteriormente, llegasen frente a mí, como una caída de asteroides en una noche insabida, incierta hasta el punto de no tener un fin o inicio. Lo nuevo nunca fue lejano de lo viejo; sin embargo, los caminos están cerrados.
Lo había ya trazado en una página. Todo apuntó a un Que tal López. Hubiese sido lo mismo un Pérez, Ramírez o cualquier otro apellido monótono y reconocido. Me había recitado palabras de ave, de lechuza a palomas. Me trastornaron; de vuelta al vuelo.

Jal P. V. 

viernes, 18 de mayo de 2012

Atardecer

Voy con las manos sucias, negras de grafito, la mochila llena. Voy pasando bajo los árboles del jardín, salgo de la atmósfera de lentitud y longevidad que se respira en el taller, y estoy en la calle. Es una gran línea recta que se extiende y sube recta entre los campos sin maíz, sube y da al callejón de mi casa. Una calle medio nueva que aún no encuentra bien su lugar en este viejo paraje.

Es el cuento de siempre, excepto por las nubes caprichosas que saludan a esta tarde... las nubes y algo más. No sólo están las puntiagudas líneas de los magueyes por allí, sino que por el campo se mueve una sombra larga. Me detengo un momento a mirar, y es un joven, una silueta sin nombre que desaparece al fundirse con la de un árbol. Me intriga, me inquieta esa duda que crea la luz de la tarde en mis ojos cuando intento reconocer -o más bien conocer- ese rostro.

Aún no salgo de mi asombro, cuando de repente veo salir, a lo lejos, de entre las matas de yerba seca, otra silueta que se dirige lentamente hacia el árbol. Ella. Ambos suben al árbol, y sus sombras se alargan cada vez más, suben por las paredes de concreto de las casas, trepan, azules manchas, hasta perderse en el cielo, y con ellas la noche sube al aire.

Entonces cierro los ojos y me voy.

Larrón

Lágrimas de hielo

Está lloviendo otra vez,
estas pegado al dintel de la ventana
y en ella miras tu reflejo
en busca de un  buen consejo.

Sabes que tienes que irte 
que estará bien, 
tendras que despedirte
aunque te arda la piel..

Y aunque son dias de verano,
no existe en tu mirada un consuelo
 tus ojos viven el invierno
sólo hay lágrimas de hielo.

Esas lágrimas que no se desahacen al caer
que sólo nacen cuando el amor desaparece
cuando el alma deja de ser,
cuando nublado,  anochece.

Qusiera decirte no llores más
pero llorar es necesario,
para encontrar tu paz,
para que la vida no sea un calvario.

Un dia habla con la luna
de tus lágrimas de hielo 
ella, como ninguna,
te recogerá del suelo.

Ya no te dolera la despedida
sentiras que su brillo te acompaña,
ella sanará la herida
y vivir para ti será un hazaña..

Comprenderás que la vida
aun en la soledad,
es una tierra anhelada
cuando posees libertad.
Inspirado en la cación:
The Crying Game
Boy Geoge, 1992

Catherine Linton










jueves, 17 de mayo de 2012

Prólogo

Ama a todo lo que tengas a tu alrededor, pues te has de sorprender de lo ilógico e inverosímil que llegan a ser muchas cosas.
 
    La existencia no depende de nada más allá de la vida, ni tampoco de la vida misma, pues todo forma parte de concepciones intangibles, que un día gozosos de felicidad hemos de conquistar.
 
    No hay nada sobrenatural, todo pertenece a un ciclo muy complejo de armonías, acordes y procesos biológicos que nos separan de lo humano y lo animal; para quedar indefinidos después entre lo humano y lo divino, y así tal vez los seres humanos somos divinos, pero a fin de cuentas nada es cierto. ¿A caso eso quiere decir que la verdad y la realidad no existen?¿Somos parte del pensamiento de alguien más?

    Sorpréndete, porque los sentidos te han de engañar, y te han de llevar de la mano a un Universo que no es real, que no es ficticio; pero que eso no quiere decir que no esté sucediendo en este preciso instante.

Matius



Usted es poesía.

Usted no es una forma ni un color, mucho menos una línea punteada, de eso estoy segura porque usted mismo me lo ha contado. Sí acuérdese, ese día que llegó a mi vida; mejor, ese día que cambió mi vida, ese día que estaba sentada escuchando ese concierto del caer de las hojas y usted llegó con el viento y se sentó sin permiso en mis ojos, (sé que no le gustan las formalidades) Ahí en mis ojos usted sacándome de mí, yo entrando en esa parte donde duermen las palabras, el silencio, usted me enseñó esa palabra. Usted también me enseñó a esperar; el pararme a mirar para poder ver, y con la paciencia pegada a mi cuerpo tomar todo el tiempo necesario que exige la ausencia para desaprender esa velocidad untada de cemento.
Nunca me ha dicho su edad, pero algunos dicen que no tiene tiempo, porque el tiempo se quedó corto para medirlo, para habitarlo. Sé que tiene sangre, porque la he visto derramada en los cuellos de quienes mueren por usted, por usted entero, entero como la luna que guarda enredado en sus pestañas. Alguna vez usted me dijo: —Acompáñame para que nos perdamos en el bosque de los encuentros— yo tenía mucho miedo, no lo conocía y me asustaba que fuera tan amable, pero algo me decía que fuera y fuimos y sí, nos perdimos y yo no me volví a encontrar; y yo no sabía, y yo no decía, y usted a mi lado, y yo buscándome, y usted y yo saliendo del bosque sin salir, y las risas y las tristezas, y Cortázar, y es que me gustas, y es que me enamoras, y es que me gustas más, y adentro y afuera y el bosque, y nosotros. Por eso ya sé lo que es, usted me hace.  Usted es… 
 Malintzin.

Monotonía

Comienza de nuevo la rutina de los dias que se convertiran en años desde la ultima vez que te vi. Levantarme, dejar que el agua caliente recorra mi piel desnuda para intentar sentirme mejor, escoger cualquier vestigio de mi armario y bajar a tomar un café.
Todo se repite cada día mas pesadamente, incluso mis pensamientos siguen siendo los mismos... el tiempo dejo de ser tiempo, sé que hay dias porque amanece y oscurece pero dejo de importarme ya cuanto haya pasado.
Tengo que darme animos para respirar porque me falta el aire, porque ya ni siquiera la atmósfera me hace bien La sangre se heló en mis venas y de un momento a otro mi corazon dejará de latir. Me estoy convirtiendo en poco menos que nada a pesar de que se que lo tengo todo, pero hay un problema deje de tenerte a ti. Desde es instante, todo pesa, todo quema, todo duele, todo es nada....

Monotonía insultante que se ha llevado mis versos 
que ha borrado tus besos 
que se ha robado mi paz.
Me arrancó tu presencia
la fuerza de mi existencia
que no volverá jamás

Catherine Lintom 
 
 

miércoles, 16 de mayo de 2012

95 años de Juan Rulfo, sigues vivo Maestro

Ayer se nos acaba de ir uno de los más grandes exponentes de la Literatura Mexicana; pero hoy se celebra el Natalicio de otro de los grandes la Literatura Mexicana y predecesor del anterior, estoy hablando de ni más ni menos que del maestro Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno. La comunidad Internacional se pone de pie para dar sincero reconocimiento y agradecimiento a este gran hombre, que, con solo dos obras ha alcanzado el mérito universal, y ha trascendido en la mente y corazones de aquellos que lo admiramos y recordamos con gratitud. Maestro, estarás presente en los corazones de los mexicanos y de la humanidad entera; ahora todos somos parte de "Pedro Páramo", y al igual que Juan Preciado, vamos en busca de algo muy importante, mientras alrededor nuestro giran rumores de voces pasadas; poco a poco nos internamos en el "Llano en llamas" para observar a través de los ojos del Maestro Rulfo, los paisajes, las personas y las tradiciones que han quedado plasmadas en toda su obra. 

      "Tu que llevas las orejas de fuera, fíjate a ver sino oyes ladrar los perros...[...]"

      "Es que somos muy pobres...[...]

       "Esta es la tierra que nos han dado...[...]

        "Vine a Comala porque aquí me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo...[...]"


¡Gran homenaje a ti maestro! ¡Sigues vivo en nuestros corazones! ¡Muchas felicidades Juan Rulfo!

Juan Rulfo 1917-1986