jueves, 26 de abril de 2012

Una carta primeriza.

Hola, espero estés muy bien, yo estoy algo emocionado por estarte escribiendo. Ojalá te guste mi carta, para que me respondas con una sonrisa en el corazón.
Pues... no sé por dónde empezar, estoy sentado en el camión, escribiendo no más, papaloteando con la mirada a ratos, con la vista en las jacarandas que amurallan la calle, en los pajarillos que bailan en el cielo del ocaso. Empecé la carta aquí porque me acordé de repente de ti, de los desbarajustes del servicio postal, de lo alborotadores que dicen que son los alumnos de teatro y de la curita con el mostacho pintado que se me olvidó darte al despedirme, ya sabes, esas cosas de las que platicamos, o más bien de las que me platicas. Y es que me conoces, no soy bueno para las palabras, a mí me gusta escucharte e irme a viajar con tu voz a la hacienda de tus tíos o a la casa de tus abuelos, siempre contigo como guía.

Bueno, me acordé de ti por la curita en la bolsa de mi camisa... ¿sabes? yo creo que la bolsa de una camisa debe de estar siempre en el lado izquierdo del pecho, porque ahí se encuentra el corazón y así las cosas quedan bien resguardadas. También pienso que en ella sólo debe uno guardar cosas importantes, porque no es como las bolsas del pantalón, que sirven bien para cualquier cosa, no, las bolsas de la camisa son asuntos importantes. Por eso ahí guardé la famosa curita bigotona y el tubo de óleo que me regalaste, y también te guardo a ti... Bueno, no a ti porque no cabrías en un pequeño bolsillo, no cabrían ni tus tennis; digo que guardo mis recuerdos contigo, tus miradas tan sonrientes y nuestras alegrías... Espera, pensándolo bien, eso tampoco es posible, no se pueden guardar los recuerdos entre la tela porque a ellos no se les tiene, sino que se les sabe. Creo que no me estoy explicando nada bien, pero espero que me entiendas, más bien: sé que me entiendes. Me despido y te mando un abrazo, y una sonrisa cordial.
Espero saber pronto de ti.

Con cariño: Larrón.

Un agradecimiento

Un agradecimiento a todos los que vienen un momento a leer nuestras pequeñas obras; un agradecimiento a aquellos que nos han brindado su apoyo, porque es de reconocer que, un escritor, no es nada sin el gran apoyo que le brindan sus lectores, con el solo hecho de retirarse un poco de la vida monótona y cotidiana para darse el gusto de leer un poco, y así poder estar en contacto directo con las emociones, pensamientos y dudas que el escritor deja plasmado con sutileza en sus letras... ¡Muchas gracias a todos!

Jardín de Hormigas

Hoy te vi en el mar.

Mi intención no es sobornarte con la mentira del dolor, sólo te estoy dando un poco de mí, una esencia que se perdió en las letras, alguna verdad hecha gramática, empiezo mi dedicatoria diciéndote que te espero volver a ver, volver a encontrarme con tu olor, con tus labios, con tus misterios, volver a sentir tu recuerdo que me trastorna, que me llama, que me incita a recordar ese día, te espero siempre en el mismo lugar, a la misma hora, en el lugar pactado, al lado del mar, en las botas que llevo, en la gabardina vieja que tanto te gusta. intento con este regalo que me recuerdes, que me sientas tan dentro que se te olvide nuestro pasado, la piel de quien intentó tenerte, la bendición del barco que inundándose gritó tu nombre, te espero, te reclamo como mío, este es sólo un presente para recordarte que existo, para recordarte que te amo, que te espero, que te necesito,  que te quiero, dibujar con mis tintas de luz, de oscuridad, mis tintas, tus labios, espero recibas este presente a tiempo, cuando aún seas real.
Así decía la dedicatoria del libro que encontré, tirado en el mar, con las hojas arrugadas por la sal, totalmente intacto y en su empaque original, no quiero ni pensar para quien era, ni quien lo escribió, sólo sé que fue hace mucho tiempo, en la época donde todavía existía el amor. 
 Malintzin.

Amor mío

Hermosa niña, amante, confidente,
vengo y me postro ante tu presencia,
solo por ti he viajado tanto;
Amaneceres y ocasos han de pasar
y mi amor por ti no ha de hacer
más que envolverme y embriagarme.

Mi vida te he de ofrecer y encausar
¡Oh dulce amor!¡Oh vida eterna!
Un beso tuyo pido a cambio,
un solo instante eterno a tu lado;
mis delirios, mis esperanzas, mi alma;
todo es arrastrado, todo acogido por ti.

Y cuando siento que te pierdo,
y cuando pienso que te alejas
¡Amor necesito decirte que te amo!
¡Oh dulce manjar, llévame contigo!
Un día se que estaremos juntos,
un instante, un fruto de la eternidad

A veces sin más me resigno
y sin más me duermo, me inquieto;
porque solo así puedo morir en sueños,
sin martirios, sin fe sin esperanza;
un minuto basta para preocuparme,
un silencio, un suspiro un latido.

Amor mío, por favor regresa,
quiero compartir mi felicidad,
quiero ser alguien al ser tuyo;
No me importan las barreras no más,
se que esto es difícil, pero te amo,
¡Oh amor mío!¡Te amo! Ven y quédate,
quédate aquí, quédate solo a mi lado.

Matius

miércoles, 25 de abril de 2012

Soledad cristalina

Ante tí me postro ¡Oh creadora!
porque todo lo que produces lo escondes,
en las bellas praderas y verdes campos,
en los océanos, mares y lagos; allí es
donde ha quedado marcado todo, tu nombre
tu linaje, y tu noble estirpe de guerrera.

Allí es donde las horas se vuelven años,
donde los momentos felices tristes serán,
es un lugar lleno de lumbre renovadora,
es el fuego eterno el que reposa; nadie
osa contradecirte, eres todo, mas siempre
representas con orgullo y serenidad la nada.

Mi querida confidente serás,
fiel servidora, fiel consejera,
soledad cristalina, región colorida
¡Representas la nada! Eres el tiempo;
pero en mi ocupas un lugar vital,
y para siempre serás mi todo.

Soledad cristalina, agua de río,
reflejo del cielo, azul cristalino,
me proteges, me cubres de todo;
eres fuerte, indomable y tenaz,
¡Oh creadora de todo! Eres protección
¡Oh creadora! Eres soledad cristalina.

Matius

viernes, 20 de abril de 2012

Amarillo

Amarillo, amarillo verdoso,
a pesar de todo eres el mismo;
sigues moviendo cada parte de mí,
eres la esperanza de un sueño,
y ofuscado, un mundo colorido,
un refugio del alma, del cuerpo.

Cada vez que te miro imagino
un sol, radiante, un sol frío
consuelos de las almas sin
descanso y sin coloración; nunca
he de convertirte ni combinarte,
jamás tu esencia será corrompida.

Amarillo, amarillo azulado,
reflejo del cielo, del mar y del tiempo;
un solo grito, un solo llanto, un suspiro,
solo el presentimiento de un florecer,
de un amanecer tardío, algo en común,
un grito, un suspiro del mar y del cielo.

Radiante color, sabores y olores,
círculos de la eternidad y del tiempo,
constelaciones, bifurcaciones, fusiones,
todo se mueve al ritmo de las mareas,
mareas distantes, azuladas, reflejan el sol
reflejan el amarillo azulado del pasado.

Matius

miércoles, 18 de abril de 2012

Dos enamorados


Veo ante mí a dos enamorados,
ellos se aman profundamente, nadie
se atreve a separarlos porque siempre
que alguien lo intenta surgen dudas,
pareciera que su aura poderosa
los ha de proteger de todo peligro

Dos gotas de agua, dos enamorados,
eso son, son nuestras sombras, son
reflejos de bifurcaciones del tiempo,
unas veces agua salada, otras, gotas
de rocío matinal y fresco, solo luces,
proyecciones de un claro de luna.

Sus cuerpos se entrelazan y no lo saben,
simplemente ignoran que la revelación
está apunto de privarlos de todo espíritu
de soberbia, de orgullo; han de ser carne
de nuestra carne, sangre de nuestra sangre
sus movimientos son lentos y cambiantes

Sus bocas se combinan en sincronía,
rítmicamente un beso tras otro, una caricia,
un leve movimiento, una sutil  gemido,
y todo se torna azulado, todo se torna
de pronto para mí en un recuerdo vago
y descubro que allí estas tu y nadie más.

Dos enamorados, dos gotas de agua, 
mis más ardientes deseos se diversifican
mientras te abrazo, mientras eres mía, 
en tanto te hago mía; y somos los dos
enamorados, que buscando refugio,
encontramos un mar y gotas de agua.

P. D.  A ti te dedico mis letras, a ti mi más grande anhelo, cambiante y siempre sincera gota de rocío, lluvia londinense, sombra siempre fiel a mí.

Matius